Con sus virtudes y sus defectos, y con mucho trabajo por delante todavía.
Revivir un Mitsubishi Eclipse de 1993 es algo que todavía no me acabo de creer, y lo más especial es haberlo hecho con mi padre. Nunca pensé tener un japonés de los 90s en casa… y finalmente aquí está, un sueño hecho realidad. Todavía tiene mucho por mejorar, como todo proyecto a largo plazo, aunque ya se disfruta de él!
Revivir un Mitsubishi Eclipse de 1993 es algo que todavía no me acabo de creer, y lo más especial es haberlo hecho con mi padre. Nunca pensé tener un japonés de los 90s en casa… y finalmente aquí está, un sueño hecho realidad. Todavía tiene mucho por mejorar, como todo proyecto a largo plazo, aunque ya se disfruta de él!